El rastro de tu sangre en ... las letras

"...Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder." de Jorge Luis Borges (Fragmento de Como nace un texto)

Nombre:
Lugar: Mexico

miércoles, marzo 22



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martes, marzo 21

Juro por mí que solo fuí por un café

SiO del porque el "vivieron felices por siempre" no es mas que el aviso del intermedio en la película de princesas.

¿Que debes de hacer cuando frente a ti se aparece, fortuita o concertadamente, el amor de tu vida?, ¿es una ocasión para dar gracias?, ¿es inevitable re-vivir la memoria?.


Nunca había disfrutado tanto el derramar mi café, ella me conoce, baja sus siempre obscuros y enigmáticos ojos y se ríe de mis nervios y las atropelladas disculpas, cielos hacía mucho que no me sentía así... Todo comenzó con una llamada telefónica, algunas confesiones, dos o tres reproches velados y la posibilidad del rencuentro.


-Basta, necesito un café- dije vehementemente.
-Bien, yo también ya quiero colgar, voy saliendo hacia el cine
-Mira, que casualidad, justo por donde debes de pasar... hace dos años que no te veo y me podrías hacer muy feliz
-No voy a entrar al café
-No pretendo que lo hagas, solo quiero estar ahí cuando pases
-No me vas a reconocer
-Es probable, tu tampoco

Tomé una mesa cerca de la ventana, la que me pareció mas de acuerdo con el momento. Pedí un espresso corto con panna y una rodaja de limón, tal como la última vez que estuve con ella, y su tarta de chocolate blanco. Dentro de mí tenía la esperanza y la seguridad que ella iba a entrar.

La velocidad con la que apareció a través del cristal fue inconsistente con la espera, la atribuyo a mi letargo y a la ansiedad de volverla a ver.

Un breve abrazo, nuevamente su perfume, inolvidable y eterno. Tres frases convencionales y poco importantes, silencio después

-Que guapa estás...
-Es que tengo una sonrisa como la que hace mucho tiempo no tenía

Furtivamente nos dijimos adiós, ella tenía miedo de ser vista

-Finalmente somos dos extraños caminando por la calle,- dije al momento de brindarle el paso- cuando sea tiempo de que des la vuelta sabes que estoy solo unos pasos detrás...
-Gracias, gracias por la tarta
-¿Y de la sonrisa no me dices nada?

Vi su cabello agitarse como solo yo lo he visto moverse al reir


Pero no hubo nadie para escuchar su respuesta, sin que lo notara yo había doblado la esquina y la miré marcharse desde un zaguan, re-viviendo nuestros momentos de dicha, mientras aceleraba el paso para llegar con su amado.

sábado, marzo 11

No me pidas ser tu amigo

Un corolario acompasado


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Beso de Despedida

Fue el momento en que se enamoró, aunque no lo sabría sino hasta tiempo después. La pasión que de ella emanaba era casi tan grande como la melancolía, era un beso triste, infinitamente cargado de culpa y temor; era una trágica y banal despedida. Duro apenas unos segundos, sin embargo para él fueron inmensos, prácticamente tan eternos como el sentimiento que sintió nacer justo cuando sus labios se separaron.

Tiempo después de aquella despedida empezaron a conocerse, y sucedió que el destino no hubiera podido encontrar dos personas mas diferentes, que invariablemente disfrutaban cada momento que se obligaban a compartir. Desde el café bien conversado en la terraza de aquel establecimiento de arrabal, hasta la compra furtiva de unas zapatillas que evocaban las mágicas películas de antaño. Nunca tantos adjetivos pasaron por su mente como cuando quería relatar los minutos que pasaban juntos. Cuando escuchaba su risa entendía a Barrie, realmente podía volar. Amigos, inclusive grandes amigos, relatando mil historias y diseñando cuentos nuevos, reseñando penas y sorbiendo éxitos en el fondo de botellas azules y desgarbadas.

El tiempo pretendió pagar el inexorable tributo al olvido, él forzando la cuenta por cumplir deseos, ella riendo, pretendiendo ignorar los sentimientos que tanto temía. Pero existía aquel recuerdo que no podía diluirse, nunca podría dejar ser testigo de ese cabello húmedo, de esa tristeza disimulada bajo la faz mas risueña sobre el planeta, tal y como la había vislumbrado el día que a través del reflejo de su espejo retrovisor la sorprendió llegando a la oficina y dejando aquel beso en los labios del amante que secretamente siempre soñó llegar a ser.

martes, noviembre 15

El Nombre y el Principio

Hay dos momentos críticos en cualquier conjunto de palabras, el título y las primeras frases. Siendo este una de mis primeras aventuras de divulgación en la red no quise condenarla a tan temprana edad y preferí tomar prestado el bautizo de mi cuento favorito, con un ligero matiz para sortear la indecencia del plagio, y para comenzar las palabras deliciosas de Borges, a riesgo de ser redundante.