El rastro de tu sangre en ... las letras

"...Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder." de Jorge Luis Borges (Fragmento de Como nace un texto)

Nombre: Alonso Cedeño
Ubicación: Mexico

sábado, marzo 11

Beso de Despedida

Fue el momento en que se enamoró, aunque no lo sabría sino hasta tiempo después. La pasión que de ella emanaba era casi tan grande como la melancolía, era un beso triste, infinitamente cargado de culpa y temor; era una trágica y banal despedida. Duro apenas unos segundos, sin embargo para él fueron inmensos, prácticamente tan eternos como el sentimiento que sintió nacer justo cuando sus labios se separaron.

Tiempo después de aquella despedida empezaron a conocerse, y sucedió que el destino no hubiera podido encontrar dos personas mas diferentes, que invariablemente disfrutaban cada momento que se obligaban a compartir. Desde el café bien conversado en la terraza de aquel establecimiento de arrabal, hasta la compra furtiva de unas zapatillas que evocaban las mágicas películas de antaño. Nunca tantos adjetivos pasaron por su mente como cuando quería relatar los minutos que pasaban juntos. Cuando escuchaba su risa entendía a Barrie, realmente podía volar. Amigos, inclusive grandes amigos, relatando mil historias y diseñando cuentos nuevos, reseñando penas y sorbiendo éxitos en el fondo de botellas azules y desgarbadas.

El tiempo pretendió pagar el inexorable tributo al olvido, él forzando la cuenta por cumplir deseos, ella riendo, pretendiendo ignorar los sentimientos que tanto temía. Pero existía aquel recuerdo que no podía diluirse, nunca podría dejar ser testigo de ese cabello húmedo, de esa tristeza disimulada bajo la faz mas risueña sobre el planeta, tal y como la había vislumbrado el día que a través del reflejo de su espejo retrovisor la sorprendió llegando a la oficina y dejando aquel beso en los labios del amante que secretamente siempre soñó llegar a ser.